Siempre me inquietaron algunas palabras.
Sobre todo cuando quien las nombra deja un misterio en ellas.
Miedo, a veces.
Temor, unas cuantas.
Algunos las sepultan. Las condenan. Las desaparecen. Les cambian el significado. Les dicen a las gentes que son malas, que hacen daño, que NO. Que ni se atrevan, que algo habrán hecho…
Y esa ausencia embrutece a las almas. Las deja mudas. Sordas. Sin colores.
El hombre mata la palabra hombre. El hombre mata al hombre…
El hombre puede…
El hombre escribe las palabras.
El hombre escribe la historia.
Todo cambio es posible.
