A.V.I. Rod.


Sobre A.V.I. Rod y "Las  Concesiones del Alma".                                                                                             por Matías Peyo Noval.
Las concesiones del alma de Rodrigo Leiva, AVI ROd
“Puede ser un salto más grande que volcarse a la poesía; quizá se parezca a cambiar de religión (…) y descubrí los balbuceos de un estilo que podía empezar a expresar la manera en que mi propia mente se aprestaba a trabajar.”
Norman Mailer.
(Fragmentos, 1983)
Digamos que este escrito solo quiere intentar expresarse en los profundos espacios gigantes de una de las mentes más prolíficas, interesantes, revolucionarias y solidarias; la cual tengo el placer de haber trabajado, en el más amplio sentido que la palabra trabajo comprende. Por supuesto estoy hablando de Rodrigo Leiva, aunque debo advertir que en las siguientes palabras, líneas… renglones; todo será subjetivo y estará sujeto a mi parecer, obviamente, sumado al gran cariño que siento por mi compañero y hermano.
Primero un poco de historia reciente: Conozco a Rodrigo Leiva, por primera vez, en algún momento del año 2001 bajo circunstancias totalmente ajenas a cualquier ámbito artístico/social; el salía con una muchacha llamada Dolores, si mal no recuerdo, que habitaba en el edificio donde mi madre trabaja. Sin ir más lejos esto iba a marcar nuestra manera de elaborar nuestra producción artística, por qué? Simplemente por la razón de lo espontáneo, el encuentro, lo desnudas de hipocresía que estaban todas las tardes y las noches que no nos sorprendían porque el tiempo, al parecer, había perdido valor rutinario para convertirse en una línea intensa y vital.
Vuelvo a encontrarme con él en las funciones realizadas por el año 2003 en un ciclo de teatro por la identidad que se realizaba por primera vez con actrices y actores bahienses; en tal caso yo estaba trabajando con un grupo humano excelente (inclusive parte de esa gente terminó formando parte de nuestros proyectos “Zuburbiales” ). Es en ese encuentro donde sostengo una charla en la que vislumbro una persona íntegra y consecuente, quien a pesar de su corta edad parecía tener muy en claro cuál era su objetivo urgente en ese momento en particular : estrenar “PERRO”; el primer espectáculo que nos encuentra, junto a muchas personas más, trabajando codo a codo en un espacio, el teatro candilejas, que en aquel momento pareció permeable a toda nuestra energía y supo acoger a todo el colectivo que luego sería conocido como Grupo Zuburbios en esa primera etapa y ahora es llamado Zuburbios a Escena en sus diversos espectáculos. Con todo “PERRO” fue un cimbronazo dentro de mi mente todavía inexperta en muchas cuestiones escénicas y sociales también; nunca había presenciado un espectáculo que resumiera de forma tan perfecta el padecimiento que produce el dolor, la violencia, la discriminación, el abandono… en fin todo aquello que uno ve inmanente en la sociedad pero nunca llega a expresar de manera certera, allí logro encontró R. L. la síntesis que a muchos les toma toda una vida encontrar, lo que a otros tantos nunca encuentran y llenan con un vacio artificial.
Es así que quiero hasta AVI ROD, arribar, y específicamente de “Las concesiones del alma” el track de audio del que me toca, humildemente, hablar; emitir mis asombros frente aquello que siempre me encuentra sorprendido, todavía hoy como en el primer encuentro. Sucede que cuando recibí este material, supe de alguna manera, que desencadenaría en mi el mismo proceso que me encuentra en este momento frente a estas líneas; lo más curioso de todo el asunto es que sea en la forma que sea los trabajos de R.L. siempre despiertan en mi una larga lista de imágenes;  son momentos de hipnotismo que entremezclan recuerdos, ideales, realidades, desengaños, añoranzas… todo envuelto en los más perfectos signos, propios de una persona que trabaja, todo el tiempo, con un foco muy pronunciado y noble que no se abandona y arrasa con toda crítica posible. Cabe filosofar brevemente sobre el tema crítico en la ciudad de Bahía Blanca; es necesario entender que este lugar en el mundo es de sobremanera especial puesto que en sus calles y en la mente de sus habitantes parece existir el ideario de que nada nunca sucede, que el cordón urbano bahiense está hundido en el sopor de la inactividad. Es aquí donde considero que “Las concesiones del alma” logra un objetivo fundamental para la cultura de nuestra ciudad, ya no es crítica a esta misma sociedad hierática, no es solo la admiración por los espacios queridos que se recorren… Es afirmación y reivindicación, es lección de consecuencia y amor por la vida, es la insurgencia como modelo a vivir en los días que nos restan. Se transforma esta canción en un llamado para quien sabe recibir el mensaje, y en cambio, una ofensa para aquellos que se condenan por si mismos al olvido de lo transitado, y peor aún, olvidan lo habitado. Categórico e implacable, el autor de “Las concesiones…”, revela su propia revolución (la que realmente vale, porque la revolución puede suceder ahora) contagia su hechizo de energía toda entidad que toma contacto con la producción de sentido que hay en su poesía y la denuncia, quizá en clave de protesta o en clave de autocritica, hacia todos nosotros.
La clave que existe para unirse a esta intensa línea vital que he nombrado en un principio puede tener un ideal puntapié en “Las concesiones…”; pero debo insistir que la persona que se expone a esta escucha tiene que entender la arrolladora kinésis que pasará por su ser. No trato de ser condescendiente, solo explico lo que a mí me sucede cuando me reencuentro con fenómenos tales como esta canción; porque mas allá de esa poesía impecable que nada debe a la realidad de R.L. también existe la música que representa la movilización, a través de sonidos, visceral e implacable, en foco… se hace presente, nos recuerda que existimos para habitar, para cumplir todos los días nuestros sueños de libertad, de amor… de un lugar para todos los lugares; nos relata esta construcción la prepotencia de trabajo que debemos llevar en las entrañas para cuando de aquello que amamos podemos hablar al mundo que en tal caso, por ahora, esta en una postura alienante; porque donde la enajenación quiere sobresalir con la imagen de la violencia nunca tendrá la oportunidad de opacar la experiencia de existir y no vender el alma. No olvidar tiene que haber sido un apremiante, sospecho, al momento en que R.L. se ubico mentalmente para realizar tan perfecta creación. Porque menciono esto: simplemente por el hecho que en su voz parecen habitar la madurez de toda una generación o bien una camada de personas que necesitamos mutuamente del compañero aquel que conocimos en las gélidas noches de mate, risas, amores, comunión, ideas, proyectos, militancia, pegatinas, escuela de teatro, el aguante, instituto, mi hogar, cuidar al compañero enfermo, bicicletas, cables, luces, fotos, artestudio y el anexo, el andén, ingeniero White, y en todos lados la insurgencia. Las partes del todo indican que fuimos un generador de cultura; R.L. indica con mayúsculas que él sigue siéndolo, creciendo y extendiéndose por la tierra que nos quiere y nos reclama “…tu abjuración a tus palabras, es… un abismo oscuro”; celebro AVI ROD; hay fiesta en la Tierra del Diablo.
PEYo
“La capital no es más grande que Bahía Blanca, y dormida como ella”
Ernesto Guevara.
(Carta a su madre. Guatemala, 1953).


Algunas canciones de A.V.I. Rod.:



Tapa y Contratapa
del Disco:
A.V.I. Rod.